Revisión General
Para detectar las posibles alteraciones visuales que pueden estar afectando a tus ojos, se deben realizar las siguientes exploraciones en consulta:
DEFECTOS REFRACTIVOS
Los defectos refractivos, como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo o la presbicia, impiden que las imágenes se enfoquen perfectamente en la retina, produciendo síntomas como visión borrosa tanto de lejos como de cerca, cansancio o fatiga visual e incluso dolores de cabeza.
Estos efectos refractivos pueden corregirse mediante el empleo de gafas con lentes esféricas o cilíndricas o, llegado el momento y si así lo desea el paciente, con técnicas quirúrgicas con láser o con diferentes tipos de lentes intraoculares.
SÍNDROME BLEFARITIS/OJO SECO
La blefaritis es una condición crónica del borde de los párpados cuya consecuencia es la falta de calidad y alteración en la composición de nuestra propia lágrima. Así, una lágrima que no protege, no hidrata y no lubrifica la superficie del ojo como debería, condiciona la aparición de múltiples molestias y síntomas tales como enrojecimiento, escozor, pinchazos, sensación de arenilla o cuerpo extraño, lagrimeo, aparición de orzuelos recurrentes o incluso pérdida de nitidez en la visión. Existen numerosas terapias, tanto farmacológicas como con modificaciones en el estilo de vida o con utilización de luz pulsada intensa, encaminadas a mejorar la calidad de vida de los pacientes con blefaritis/ojo seco, debiendo adaptar cada una de ellas al tipo de paciente que se pueda beneficiar de su utilización.
CONJUNTIVITIS
Las conjuntivitis son inflamaciones en la conjuntiva, la capa transparente que recubre la superficie del ojo y el interior de los párpados. Estas inflamaciones pueden tener diferentes orígenes, tanto infecciosos como alérgicos, químicos, mecánicos o irritativos. Los síntomas de las conjuntivitis pueden ser enrojecimiento, pinchazos, lagrimeo, picor o aparición de secreciones y legañas. Dependiendo de la causa, los tratamientos son diferentes, por lo que siempre es deseable evaluar cada caso antes de recomendar cualquier terapia.
PATOLOGÍA CORNEAL
Las afectaciones de la córnea, como los cuerpos extraños enclavados, la queratitis, las úlceras corneales, las distrofias corneales o el queratocono. pueden producir molestias, enrojecimiento, escozor, dolor o visión borrosa progresiva, por lo que deben ser evaluadas y tratadas convenientemente para evitar su progresión y mejorar los síntomas. Esto es especialmente relevante en usuarios de lentes de contacto, población más susceptible a padecer algún tipo de patología corneal, o en pacientes afectados por los herpesvirus, cuyos brotes recurrentes pueden producir cicatrices con afectación permanente de la visión.
CATARATAS
La catarata es el oscurecimiento y la opacidad natural que tienen lugar en el cristalino, nuestra lente natural, con el paso del tiempo. El síntoma fundamental de la catarata es la visión borrosa progresiva, sobre todo de lejos, además de la dificultad en la conducción nocturna o el deslumbramiento. Al inicio de la catarata, una nueva graduación puede hacer mejorar la visión, pero llega un momento en el que las gafas no son suficientes. El tratamiento definitivo de la catarata consiste en realizar una cirugía en la que se extrae el cristalino opacificado y se sustituye por una lente intraocular, de las que existen diferentes tipos según los requerimientos y necesidades visuales de cada paciente.
HIPERTENSIÓN OCULAR/GLAUCOMA
El glaucoma es una enfermedad multifactorial en la que el nervio óptico se va adelgazando progresivamente, llevando a una pérdida de campo visual irreversible que, generalmente, ocurre desde la periferia hasta el centro de la visión. La tensión ocular elevada es un factor de riesgo para la aparición del glaucoma, aunque no todas las tensiones oculares elevadas tienen por qué desarrollarlo. Además, también pueden existir glaucomas con la tensión ocular en límites normales. Al ser una enfermedad asintomática en sus fases iniciales, la mayoría de los diagnósticos ocurren en revisiones rutinarias, que siempre son recomendables en pacientes con antecedentes familiares de glaucoma. El tratamiento del glaucoma, tanto médico como quirúrgico, va encaminado a reducir la presión intraocular para evitar la progresión en la pérdida de campo visual.
DESPRENDIMIENTO DE VÍTREO
El vítreo es la gelatina transparente que rellena el interior del ojo. Esta gelatina se encuentra adherida a la retina de forma natural, pero con el paso del tiempo, tiene tendencia a separarse de esos lugares de unión, produciendo síntomas como la visión de destellos de luces, de moscas volantes, de telarañas o de nebulosas móviles, de forma permanente. Estas manifestaciones no son importantes por sí mismas, pero su aparición hace necesaria la valoración urgente del fondo del ojo y de la periferia retiniana para descartar la presencia de posibles heridas inducidas por la tracción del vítreo, que sí habría que tratar cuanto antes para evitar el desprendimiento de retina.
RETINOPATÍA DIABÉTICA
La diabetes puede producir alteraciones en la retina, incluso hasta llegar a la ceguera. El mal control de la enfermedad durante muchos años favorece la aparición de lesiones en la retina que, muchas veces, pueden pasar desapercibidas, solo se detectan en revisiones rutinarias y son una señal que nos indica que los niveles de glucosa en sangre pueden requerir de un refuerzo en su tratamiento. Otras veces, la diabetes ocasiona edema macular, hemorragias vítreas o desprendimientos de retina, que alteran la visión de manera repentina y que requieren de tratamientos específicos para su resolución. Por lo tanto, todos los pacientes diabéticos deben realizarse una exploración del fondo del ojo al menos una vez al año, independientemente de que presenten síntomas visuales o no.
UVEÍTIS
Las uveítis son inflamaciones del interior del ojo. La mayoría de las veces no podemos encontrar su causa, mientras que otras veces se relacionan con procesos infecciosos, reumatológicos, inflamatorios o autoinmunes de procedencia sistémica. Generalmente, las uveítis cursan con dolor, enrojecimiento y alteración de la visión, aunque no siempre es así. El tratamiento de la uveítis debe basarse en un correcto diagnóstico de la posible causa, para poder abordar el proceso de forma específica. Es fundamental en estas patologías una buena conexión entre los oftalmólogos y los reumatólogos o internistas, ya que en ocasiones, la uveítis es la primera manifestación de un proceso generalizado.
DEGENERACIÓN MACULAR
La degeneración macular asociada a la edad es una enfermedad progresiva de la retina que puede producir disminución de la visión de forma irreversible. Aparte de la edad, el tabaquismo, la exposición solar o determinadas alteraciones genéticas, no se conocen otros factores de riesgo relacionados con esta patología. Lamentablemente, no existen en la actualidad tratamientos curativos para este proceso, aunque sí se puede ralentizar su avance o tratar alguna de sus complicaciones. La aparición repentina de manchas negras fijas en el campo visual o la visión de líneas torcidas pueden hacer sospechar el empeoramiento de la enfermedad, y hacen necesaria una revisión urgente que indique el inicio de tratamiento específico.
La patología de la retina es muy variada: distrofias retinianas, membranas epirretinianas, agujeros maculares, edema macular, coriorretinopatía serosa central, obstrucciones vasculares, desgarros retinianos, desprendimiento de retina… Estas patologías pueden cursar desde con ausencia de sintomatología alguna hasta con diferentes tipos de alteración de la visión. Cualquier exploración rutinaria debe incluir la valoración del fondo del ojo para detectar la presencia de enfermedades de la retina, cuyo diagnóstico temprano hace que los posibles tratamientos tengan un mejor pronóstico de recuperación visual.